El Bufete Arroyo Romero se constituyó en 1992, con sede originalmente en Talavera de la Reina, si bien, desde 1996 tiene su sede central en Madrid, en la calle Isla de Arosa, núm. 12, manteniendo como sucursal el despacho de Talavera de la Reina en la calle Capitán Daoiz, núm. 3.

El Bufete se encuentra actualmente constituido por dos abogados (Francisco Javier y Carlos Gustavo Arroyo Romero) y un procurador (Alberto Carlos Ávila Salazar), contando además, con la colaboración externa de otros profesionales del Derecho, así como de los especialistas que cada caso concreto requiera, como médicos, psicólogos, arquitectos, economistas, peritos, etc.

Durante estos años de andadura, hay que destacar, ante todo, la libertad, la independencia y la honestidad como valores éticos que han guiado toda nuestra conducta profesional, algo que sin ninguna duda ha percibido el cliente. Muestra de ello es el imparable aumento de la facturación año tras año, que nos está llevando a tener ambiciosos, pero al tiempo necesarios planes de expansión.

De igual forma el cliente valora muy positivamente el trato cordial, directo, personal y discreto que le ofrecemos, lo que lleva a incrementar su confianza en nosotros, más aún cuando sabe que se trabajará todo lo posible en la defensa de sus intereses, que tan generosamente nos ha confiado.

La actividad del Bufete no se limita a ningún campo en particular, abarcando la práctica totalidad de las materias jurídicas, lo que evidentemente requiere un esfuerzo añadido, pero como contrapartida aporta una visión global tan necesaria como muchas veces perdida, por desgracia, en esta profesión.

Actualmente llevamos asuntos civiles, penales, laborales, administrativos, fiscales y mercantiles de lo más variados, que van desde los temas más clásicos como recursos ordinarios y contenciosos, concesiones administrativas, desafectaciones, despidos, convenios colectivos, función pública, así como separaciones, testamentarías, desahucios, etc. hasta los novedosos asuntos de “mobbing” o acoso laboral, pasando por mediaciones en contratos, la llevanza de los asuntos jurídicos, la contabilidad y la fiscalidad de numerosas empresas con todo lo que ello conlleva.

En cualquiera de los casos, nuestra prioridad absoluta será siempre la defensa de los intereses de nuestros clientes, y la satisfacción de éstos por nuestro trabajo, un trabajo bien realizado.